La Destrucción. Diario.

Cinco poemas para fúnebres cortejos

Noviembre 3, 2007 · 2 comentarios

Canción de despedida [Maria Mercedes Ortiz]

A Leticia Galindo, in memóriam

Todo fue tan rápido que olvidé pronunciar
mi última palabra.

Mi última palabra fue cualquiera,
esa que se dice sin pensar, vacía de todo.
Quizás fuese un color, una comida,
o simplemente una sonrisa sin sonido,
labios que se abren en simulacro de idea.

Mi última palabra hubiera debido
ser de tiempo,
del tiempo piadoso del engaño,
de la mentira,
palabra de ternura que balsamifica,
palabra de abrazo, de beso, de sentimiento,
de honor, de no te vayas, de aún es pronto,
de esperanza, de juventud, de cariño,
palabra que hubiera producido encanto,
un dulce descansar contra el horror.

Una simple palabra de amor para ser pronunciada
se me pedía y sin volver mis palabras atrás
me marché.

*****

Acaso [Luís Alvarenga]

Acaso las pupilas son cierta llovizna
Serán garantía de caer heridos
O los paraguas rotos
Urgencia de ir a hacer la guerra.

Palabras como las presentes serán
Peligrosas dentro de este templo
Hambre cual la mía
Desvelo innecesario

La mano que te di
Será acaso tu perdición tu muerte
Sentir cierta canción visceral
Y telúrica a la vez
La seguridad de ser parias

Esta hora que he perdido
Podrá confundirse con locura
Suicidarse con semejante calma
Una invitación a cambiar de mundo.

*****

Alta hora de la noche [Roque Dalton]

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
serfa el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

*****

Llamada vida [Ida Vitale]

Ponerse al margen
asistir a un pan
cantar un himno

menoscabarse en vano
abrogar voluntades
refrendar cataclismos

acompañar la soledad
no negarse a las quimeras
remansarse en el tomado

ir de lo ceñido a lo vasto
desde lo opaco a la centella
de comisión al sueño libre

ofrecerse a lo parco del día
si morir una hora tras otra
volver a comenzar cada noche

volar de lo distinto a lo idéntico
admirar miradores y sótanos
infligirse penarse concernirse

estar en busca de alma diferida
preparar un milagro entre la sombra
y llamar vida a lo que sabe a muerte.

*****

La Mort des Artistes [Charles-Pierre Baudelaire]

Combien faut-il de fois secouer mes grelots
Et baiser ton front bas, morne caricature?
Pour piquer dans le but, de mystique nature,
Combien, ô mon carquois, perdre de javelots?

Nous userons notre âme en de subtils complots,
Et nous démolirons mainte lourde armature,
Avant de contempler la grande Créature
Dont l’infernal désir nous remplit de sanglots!

Il en est qui jamais n’ont connu leur Idole,
Et ces sculpteurs damnés et marqués d’un affront,
Qui vont se martelant la poitrine et le front,

N’ont qu’un espoir, étrange et sombre Capitole!
C’est que la Mort, planant comme un soleil nouveau,
Fera s’épanouir les fleurs de leur cerveau!

*****

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