Anoche no dormí en casa, fui a visitar a mi amigo Santiago, o mejor dicho: a secuestrarle su TV, comerme su cena y usar su cuarto, desde las cuatro hasta a eso de las tres de la madrugada. Bueno, se le agradece por sacarme de esta mi pútrida soledad. En su casa se respira ese olor a tranquilidad familiar que no hay en la mía.
Total. Mi salud ha mejorado un tanto. Por lo menos ya no tengo fiebre y la inflamación de mis amígdalas ha disminuido. De momento tengo esta gripe y tos de perro… que ojalá sea cuestión de tiempo.-
PD: Las noticias de este país están como para ponerse a llorar.-


