Ya no soy aquél que se comía las letras
Y memorizaba las lecturas
Hoy mis ojos se crispan
A causa de los lirios mortuorios
Que florecen en mi vientre
He perdido el apetito
Y esta noche deseo devolver el plato que llevaban tus manos
Tu fotografía es una herida mortal —perdona—
Esa tormenta inundó las cóncavas
La compañía trae soledad
Y el silencio corroe mis huesos
Ahora que ya no estás
Sufro el espanto de las tormentas —perdona—

0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.