La Destrucción. Diario.

Fin…

Mayo 25, 2009 · Dejar un comentario

Dejé Ocotal esta madrugada a las cuatro. Dejé a un muerto. Mientras caminaba a tomar mi bus a eso de las 4:30 AM se escuchaban lamentos agonizantes de la madre de aquél muchacho que decidió salir del closet hace como siete años. Ella padecía de cáncer de mama, le amputaron el seno izquierdo, y un día de pronto ya no podía mover sus piernas. Desde entonces había pasado inválida, atendida por su único hijo hasta esta madrugada en que murió. Escenas como estas se ven casi cotidianamente en Ocotal.

Había despertado de repente a causa del martilleo que hacía algún albañil en la casa de al lado. Miré el detestable reloj. 7:28 AM. Se suponía que debía estar en la ruidosa estación de buses a eso de las seis con treinta. Intenté bañarme y alistar la maleta tan rápido como pude. Abordé el taxi. Desafortunadamente tuve que esperar el bus que salía a las 8:45 AM. Así que aproveché y compré el periódico y me tomé un café. Abordé el bus. Intenté dormir. Periódicamente tenía la sensación de que nos íbamos a estrellar. Dormí poco y lo poco que dormí lo hice mal.

12:30 PM. Ya pisaba tierra. “Esta ciudad me parece más iluminada y menos calurosa que Managua.”

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