Ahí están las venas tranquilas
con el veneno estancado
—¿Qué voy a hacer?—
La pueril conciencia ha estado nerviosa
en su primer día de clases
Tiembla mi brazo izquierdo
extático ante el espejo
La ciudad
se devora a si misma
en una olla común
Hagamos un manifiesto:
Vamos a la cacería de la parte más febril
tiremos agua desde la azotea
a los ancianos y a los gatos
Desdibujemos nuestras identidades
en las fronteras de nuestras dermis
Empinemos las botellas
y sumerjámonos en las hendiduras
Desplumemos a Sartre
y mordamos las nubes
borremos las bocas hambrientas
haciendo la guerra del pan
Saltemos a la vorágine
de la página en fuego
encima del espanto
Más allá del tropo,
fortifiquémonos
cual deidades sempiternas
Bajo el relieve de nuestro frenesí.

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